Los ultrasonidos
Los ultrasonidos pueden definirse como vibraciones sonoras de una frecuencia superior a 16.000 ciclos/seg que corresponde al límite de la audición humana. El límite máximo de percepción en las altas frecuencias viene a ser de 20.000 hz para los niños, cifra que desciende a 12.000 Hz para los ancianos. Se entiende por tratamiento ultrasónico el empleo de vibraciones sonoras en le espectro no audible, con fines terapéuticos.
Efectos biológicos: Los efectos biológicos pueden considerarse como una respuesta fisiológica a las acciones mecánicas y térmicas. Entre los efectos directamente relacionados con los ultrasonídos están:
• Cambios en la actividad celular: Aumento en la permeabilidad de las membranas bilógicas. Este efecto se observa tanto en las aplicaciones ultrasónicas contínuas como pulsantes. Se debe a que las aplicaciones mecánicas pueden forzar el paso del líquido tisular a través de la membrana celular y provocar variaciones en el potencial de membranas variando la excitabilidad celular. Facilita la dispersión de las acumulaciones de líquido y del edema. Aumenta el metabolismo celular por elevación térmica local. Disminuye la contractilidad muscular.
• Efectos sobre la circulación sanguínea. Acción vasodilatadora y aumento de la circulación local y regional debido a
1. Elevación térmica
2. Liberación de sustancias vasodilatadoras ( histamina)
3. Depresión de la actividadortosimpática
4. Irradiación de los ganglios simpáticos.
• Efecto sobre el tejido nervioso. Efecto antiálgico. El tejido nervioso tiene una capacidad selectiva de absorción de la energía ultrasónica. Son más sensibles a la irradiación ultrasónica las fibras las fibras del tipo B y C que las del tipo a, lo que puede explicar su efecto antiálgico.. Estos efectos sobre el nervio aparecen rápidamente y duran unos 15 minutos tras la aplicación. La elevación del umbral de excitación de las aferencias nociceptivas refuerzan esta acción. En dosis altas (2-3 W/cm2) aumenta la velocidad de conducción nerviosa. En dosis muy altas, (+ de 3 W/cm2) producen bloqueos parciales o totales, reversibles, debido al aumento de la temperatura (48-52ºC). En dosis bajas,( menos de 1 W/cm2) , que no produzcan elevación térmica en el nervio, pueden hacer disminuir la velocidad de conducción, aumentar los valores de cronáxia, relajación del espasmo muscular y de la contractura refleja, inhibición a nivel de los ganglios simpáticos con aumento de la circulación periférica... Según la dosis aplicada, los ultrasonidos pueden producir un aumento o disminución de los reflejos meduláres. Un aumento de la actividad encimática en el cabo distal del axón en regeneración y aceleración
del proceso de regeneración axónica a dosis bajas de 0,5 W/cm2 mientras que dosis más altas (1W/cm2) lo retrasa.
• Estimulación de la capacidad de regeneración de los tejidos. Intensidades de 0,5 W/cm2 en aplicaciones pulsátiles 1:5 y con una frecuencia de 3Mhz son las más efectivas para conseguir la cicatrización de las heridas.
• Efectos sobre el colágeno. Bajo la influencia del calor pueden producirse un ablandamiento de las fibras de colágeno de los tendones y de las cápsulas articulares lo que conduce a una mejor movilidad articular.
Emisión contínua y pulsante de los ultrasonidos:
Todos los aparatos actuales pueden dar dos tipos de emisión. La emisión contínua, se utiliza casi exclusivamente como termoterapia profunda y selectiva en estructuras tendinosas o periarticulares. Su dosificación se controla mejor, ya que produce dolor perióstico si hay una sobrecarga térmica local. Como formas de calor profundo, está contraindicado en procesos inflamatorios agudos y traumatismos recientes, en zonas isquémicas o con alteraciones de sensibilidad. En cambio a diferenciación de la diatermia electromagnética, puede darse en presencia de osteosíntesis metálicas. La emisión pulsante, es la utilizada actualmente por sus efectos positivos sobre la inflamación, el dolor y el edema. Está indicada en procesos agudos o inflamatorios, ya que con parámetros adecuados carece de efectos térmicos. Al no producir dolor perióstico se carece del aviso de sobredosis y hay que ser prudentes en intensidades medias y altas.
INTENSIDAD
Para la emisión contínua se considera dosis bajas las inferiores a 0,5 W/ cm2 y altas de 1 a 1,5 W/cm2. En el tratamiento de zonas profundas se puede llegar con precaución a dosis muy altas de 2W/cm2.
En forma pulsante la intensidad de pico en algunos aparatos puede llegar a 4W/cm2, pero en las aplicaciones corrientes en procesos agudos o inflamatorios es aconsejable no sobrepasar 1,5 w/cm2. La tendencia actual es empezar siempre con dosis muy bajas y aumentarlas progresivamente según la respuesta. La aparición o aumento de molestias después de una sesión, aconseja disminuir la dosis en sesiones siguientes.
SONOFORESIS: También conocida como fonoforesis o ultrafonoforesis, es una forma especial de acoplamiento directo utilizando un gel medicamentoso en vez de una sustancia inerte. El ultrasonidos aumenta la penetración transcutánea por presión somática llegando hasta unos 5-6 cm y en triple cantidad que por simple masaje superficial. Aventaja a la iontoforesis, ya que las sustancias no precisan ser ionizadas ni tener carga eléctrica. La concentración del fármaco tiene importancia en el efecto. Las acciones farmacológica y ultrasónica se potencian mutuamente. Las pomadas o cremas no suelen ser adecuadas porque el excipiente amortigua mucho los ultrasonidos. En general, los ultrasonidos tienen una acción muy selectiva sobre las fascias, tendones, hematomas, fibrosis musculares y cutáneas...por lo tanto es aquí donde tiene su gran campo de actuación.
Las indicaciones terapéuticas más importantes son:
• Traumatismos de partes blandas: El tratamiento va a variar dependiendo de la agudeza del proceso. En la fase aguda (48-72 h del traumatismo) utizizar US pulsante 1:5, a dosis bajas de 0,2-0,5 W/cm2 y siempre que la piel esté íntegra. En la fase subaguda aplicar US pulsantes; subir progresivamente la dosis hasta conseguir una dosis media. Después se puede pasar a ultrasonidos contínuo.
• Lesiones ligamentosas y tendinosas: Si son recientes comenzaremos con ultrasoniodos pulsantes y dosis bajas e iremos aumentando la intensidad progresivamente. Finalizaremos con ultrasonidos contínuos. Se puede utilizar la fonoforesis con geles AINES.
• Retracciones musculares y fibrosis musculo-tendinosas: Se emplean en estos casos, debido a la capacidad que tienen para modificar las condiciones visceroelásticas de los tejidos cicatrizal y fibroso debido al aumento de la temperatura que produce en ellos. Se utilizan US continuos a dosis altas.
• Cicatrices y queloides: Después de quitar los puntos de sutura se aplican US continuos a dosis 0,5-0,75 W/cm2. En los queloides se utilizan dosis parecidas. Se puede igualmente utilizar la fonoforesis.
• Trigger points: Se aplican los US pulsante a dosis bajas y tiempos cortos, inferior a 3 minutos por punto. El US continuo no es aconsejable, ya que produce puntos calientes que, dada la mayor sensibilidad y posible isquemia local en el músculo fibrosítico pueden provocar lesiones tisulares.
• Pautas básicas de tratamiento en Tendinitis, tendovaginitis y bursitis:
La acción ultrasónica en los procesos inflamatorios agudos de los tendones, sus vainas, fascias y bolsas serosas (bursitis prerotuliana, oleocraniana, espolón calcáneo...) es antiinflamatoria local, favoreciendo la difusión de los derrames, y analgésica.
Se indica en estos casos US pulsante de 0,2-0,3 W/cm2, 3-6 minutos, diario, localizado en la estructura inflamada con movimiento longitudinal o espiral del cabezal. Es preferible la sonoforesis. En caso de que el cabezal moleste se puede aplicar bajo agua.
En una bursitis crónica las dosis pueden ser de 0,5 a 1 W/cm2 durante 5-8 minutos a dias alternos. A pesar de que la epicondilitis es una indicación clásica de los US, los resultados de este tipo de terapias son irregulares. Se debe tratar como las demás tendinitis , pero la dificultad de aplicación de un cabezal normal indica csai siempre el tratamiento subacuatico. Si no hay mejoría con los tratamientos locales cabe plantearse la posibilidad de que se trate de una neuropatía radial por atrapamiento.
Por Francisco Javier Rívas Crespo