Breve historia de la Osteopatía
ANDREW TAYLOR STILL, padre de la Osteopatía, nació en Virginia en 1828. Hijo de un médico y pastor metodista , estudió medicina y sirvió como aprendiz de su padre, licenciandose en el Estado de Missouri. Posteriormente, a finales de la década de 19860 recibió formación adicional en el Kansas Collage of Medicine and Surgery.
De niño padecía fuertes dolores de cabeza que aliviaba recostándo la base del craneo sobre una cuerda tensa que ataba entre dos árboles.
Still asistió como médico en la Guerra de Secesión, donde comenzó a desencantarse de la medicina oficial dado que el índice de mortandad de los soldados a los que atendía era muy alto. Pero lo que realmente le hizo relexionar sobre sus prácticas médicas fue la tragedia familiar en 1864 tras perder a 3 de sus 4 hijos de una epidemia de meningitis cerebro-espinal. Desconcertado, la única certeza que tenía era la existencia de Dios. Profundo creyente, no entendía cómo el ser humano, la criatura más perfecta de la Creación, podía estar si defensas naturales ante tales hechos. Comenzó a estudiar entonces el mejor medio para preparar al hombre para enfrentarse con la enfermedad, convencido que en el propio ser estába el secreto.
Después de algunos años consagrado al estudio y entendimiento de la anatomía y fisiología humana desarrolló finalmente un nuevo planteamiento de concepción de la salud y la enfermedad, al que llamó OSTEOPATÍA (osteo=hueso, pathos=camino) dada la concepción etimológica que el creía “la vía del hueso”.
Still fue el primero en comprender la delicada relación que había entre la estructura y la función. Estaba desengañado de la medicina oficial dado que basaba en los fármacos el poder de la curación, y para Still esto eran sólo remedios “tóxicos” que aliviaban sólo síntomas, pero que eran nocivos para la salud.
Así, para él, el sistema músculo-esquelético dejaba de ser ya la mera percha donde se “colgaban” o situaban los diferentes órganos. Defendía a ultranza que la función orgánica venía dada o condicionada por la estreuctura ósea, de tal manera que pequeños desarreglos a nivel de las articulaciones raquídeas o intervertebrales podían determinar disfunciones de los diferentes órganos, dadas sus conexiones neurológicas.
En 1874 Still trató su primer caso de disentería hemorrágica, al ver a un niño que perdía sangre mientras una madre lo cogía en brazos y gritaba pidiendo un médico. Still observó que el niño presentaba una diferencia de temperatura extraordinaria entre la parte del abdomen y la columna lumbar, con lo que su tratamiento se basó en las correciones que él mismo había desarrollado desde su punto de vista, y que realmente fue un çexito dao que la madre, al día siguiente, fue a darle las gracias por haber salvado a su hijo, que ya estaba muy recuperado.
“Mi primer tratamiento osteopático de la apendicitis remonta a 1877; descubrí en mi paciente una torsión lateral de los huesos lumbares; efectué la correción, remonté los intestinos y todo fue de maravilla” A. T. Still (1828-1917)
1892. Primera Escuela de Osteopatía en EE.-UU
El éxito de Still fue el de recopilar e inventar un gran número de ´técnicas ingeniosas para manipular el caquis y los huesos de las extremidades, constituyendo así la base de todas las maniobras utilizadas actualmente. Los magníficos resultados obtenidos a partir de 1874 le llevaron no sólo a manipular los huesos y los musculos para, a partir de ellas, que el cuerpo se autocurase en los procesos de dolor de espalda y afecciones musculares sino que comenzó a trabajar también con pacientes diagnosticados de enfermedades como la tuberculosis pulmonar o epilepsia.
Fueron estos primeros años de la osteopatía los más duros, pues tuvo en contra a toda la medicina oficial, que veían en esas técnicas “curanderismo”, oponiendose radicalmente a ellas. Pero Stil reclamaba a pacientes crónicos, desahuciados de la medicna, con el único propósito de demostrar la eficacia de la osteopatía, y fue así como la osteopatía se ganó un profundo respeto en los años sucesivos, también con la gran ayuda de sus colaboradores y aprendices, destacando Martín Littllejohn, que trajo a Europa sus conocimientos.
Las bases argumentales de la osteopatía muy pronto se revelaron antagónicas de la medicina ortodoxa occidental de su época. Still promulgó los principios neurofisiológicos en los que se basa la osteopatía, que resumimos en 3:
1.- La estructura gobierna la función, axioma básico y el más célebre de la osteopatía, que viene a significar que toda alteración funcional viene determinada por una alteración estructural. La estructura no sólo es imprtante sino que es la clave del tratamiento.
2.- La ley de la arteria: Todo desarreglo orgánico y visceral viene determinado por una alteración del flujo nerviosodebido a una restricción vertebral. La regla de la arteria es absoluta, queriendo decir que allí donde no llega la sangre, y en definitiva todos los líquidos del cuerpo, se instaura la patología.
3.- La ley de la autocuración, que según Still era “ Busca la lesión primaria, corrígela, y deja a la Naturaleza hacer su trabajo” Basaba su tratamiento en estimular al cuerpo sus mecanismos de autocuración.
“ Cuando todas las partes del cuerpo están en orden, tenemos salud. Cuando no lo están, estamos enfermos. El trabajo del osteópata es reestablecer la situación normal del organismo a partir de una situación anormal recobrando la salud”
(Osteopathy Research and practice, 1910)
WILLIAM GARNER SUTHERLAND, discípulo se Still, da a la osteopatía un impulso extraordinario al descubrir la existencia de un movimiento desconocido hasta entonces, que él localizó en el cerebro, y que nada tenía que ver ni con el flujo arterial o venoso ni con la respiración. Convencido que los huesos del craneo tenían movimiento, dedicó su vida a estudiar las suturas craneales, observando que siempre que encontraba un craneo en los cadáveres, al lanzarlo contra el suelo, siempre se rompía por las suturas, lo que le llevo a la conclusión de entender que si la Naturaleza n quisiera dotar de movimientdichos huesos, hubiera planificado hacer del craneo un solo hueso.
Así, al movimiento que él sintió en el crane, lo denominó M.R.P, movimiento respiratorio primario. Animado por la convicción profunda de que todas las obras de la Naturaleza tienen una meta, Sutherland tuvo la certeza de que los huesos del craneo debían moverse unos con otros durante toda la vida.
Así comienza una ardua investigación en la que casi se deja su vida, dado que durante años estudió estos movimientos hasta conseguir sentirlos y demostrase a sí mismo que la pérdida de movilidad de alguno de ellos podía originar disfunciones de los nervios craneales. No hizo otra cosa que llevar a la máxima expresión las enseñanzas de su maestro Still, y así diseño un casco donde con unos tensores podía apretar las diferentes partes de la cabeza, presionando en los diferentes huesos, hasta “fijarlos” y así determinar qué síntomas aparecían dependiendo de qué hueso privara de movilidad. Experimentó sobre sí mismo, teniendo como colaboradora a su mujer, que fue quien le animó después de unos cuantos años a dejarlo, dado que su vida estaba en juego por todo lo que él había experimentado.
Sutherland se familiariza con los movimientos del craneo, sabiendo que dichos movimientos son rítmicos y uniformes. Descubrió igualmente que la movilidad sacra estaba sincronizada con la movilidad craneal, atraido por la inelasticidad de la duramadre espinal.
A partir de ahí la osteopatía refuerza aún más a la persona como unidad funcional, donde todos los sistemas estan íntimamente relacionados y dependen unos de otros. Este es el éxito de la evolución y desarrollo de la osteopatía, que se erige como una medicina sin fisuras, que intenta recobrar el movimiento y la vibración orgánica perdida. En los primeros osteópatas encontramos una filosofía auténtica de la vida y de su trabajo, que cobra su máxima expresión cuando descubrimos y nos adentramos en los liibros publicados entre 1879 y 1960 por Still y sus predecesores. Este es el legado que tenemos, y que debemos defender con respeto, pero a ultranza, porque la osteopatía tiene su propia filosofía, etilogía, diagnóstico y tratamiento, y para nada tiene que ver con la oficialidad de la medicina occidental.
Fdo: Licesio Prieto Blanco, Manuel Domínguez Zambrano y Francisco Javier Rivas Crespo
Osteópatas, profesores del Centro de Formación de la Clínica SANASPORT (León)
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