Tratamiento osteopático de las patologías de la extremidad inferior
TRATAMIENTO OSTEOPÁTICO DE LAS PATOLOGÍAS DE LA EXTREMIDAD INFERIOR.
Una vez hecho un abordaje ortopédico y osteopático de las diferentes patologías existentes en la extremidad inferior, y de haber realizado un breve recuerdo anatómico, nos enfrentamos ante lo que debería ser el tratamiento. Resulta difícil en un artículo dar una explicación concreta de tratamiento, dado que el osteópata debe de ser capaz de realizar una valoración global del paciente, ya que ante dos pacientes que presentan una misma lesión, por ejemplo una tendinitis rotuliana, cada uno va a tener un motivo lesional. Para el osteópata, la tendinitis, la inflamación, la contractura, la neuritis, la hernia discal… sólo son síntomas, debiendo buscar la causa en la pérdida de movilidad articular y de elasticidad de los tejidos.
Antes expusimos la exploración ortopédica de las patologías más habituales, pero hay que distinguir realmente entre la lesión osteopática y la lesión ortopédica, dado que en la primera, la característica primordial es la alteración relacional posicional entre dos superficies articulares, donde se presenta la pérdida del jong-play en un sentido, con una hipermovilidad de un lado y una hipomovilidad del lado contrario. Así, en una artrosis no vamos a encontrar lo antes expuesto, dado que aquí ya vamos a tener una alteración degenerativa de la estructura, y aunque dentro del tratamiento osteopático podamos mejorar dicha alteración, y como no, la función de la rodilla, hay que dejar claro que no es una lesión osteopática, pero que el profesional debera tratar, ya que va a haber zonas de compensación a distancia, tanto por debajo como por encima de la lesión, y una lesión ortopédica en una articulación va a crear lesiones osteopáticas de compensación en cualquier parte del cuerpo.
Aclarado esto, diremos que el tratamiento sea cual sea la lesión, debe ir dirigido a recuperar la elasticidad de los tejidos afectados, y la movilidad mayor posible del juego articular perdido. Así, en un astrágalo en rotación interna, debemos recuperar el normal funcionamiento de dicha articulación, pero en una rodilla con artrosis ya avanzada, debemos de mejorar la vascularización de la zona, la movilidad dentro de lo posible, y sobre todo quitar las adaptaciones producidas en cadera, columna lumbar…
Es importante tener un arsenal de maniobras tanto de tratamiento de tejidos blandos como de manipulaciones, ya sean estructurales, miotensivas, funcionales o Sutherland, para así poder adaptase a todo tipo de pacientes.
Hay que recalcar que el diagnóstico y valoración osteopática es imprescindible para determinar si el problema es local o reflejo, pues a menudo nos encontramos con diagnósticos erroneos, frecuentemente basados sólo en una palpación y los síntomas que describe el paciente, pero erróneos dado que no se realiza una exploración exhaustiva. Es habitual, por ejemplo, diagnosticar una tendinitis aquilea por presentar síntomas tales como dolor en la región tendinosa, o ligero edema… pero sin embargo sin pérdida de fuerza ni dolor contraresistencia, con lo que nos enfrentamos en muchos casos con una lesión lumbo-sacra con dermalgia positiva y alteración mecánica entre l5-S1-S2.
En estos casos, evidentemente, está contraindicado cualquier tratamiento local en el Tendón, sobre todo si son de modo manual, tales como Cyriax, o estiramientos… por agravar los síntomas.
Por el mismo motivo nos encontramos dolor en rodillas, sobre todo por la cara lateral, o de adductores, que obedecen a patología raquidea y en muchos casos con componente visceral.
A continuación mostramos algunas fotos de maniobras osteopáticas de corrección estructural para las disfunciones mecánicas del tobillo.
Prueba diagnóstica de tibia posterior Decoaptación global de la tibia
Decoaptación global del astrágalo Maniobra para una tibia anterior
Técnica de inhibición peroneos Decoaptación global del astrágalo
Técnica directa para peroné anterior Técnica de elastificación escafoides
Resumen: Dada la globalidad de la medicina osteopática es importante tener en cuenta todos los parámetros que nos pueden influir en los síntomas de la E.I entendiendo que ésta es el apoyo y sustento de nuestro caquis, transmitiendo las fuerzas que vienen de abajo a través del fémur y del iliaco, encontrándose a este nivel con el sacro, que es la cuña donde se apoyan las fuerzas que vienen de arriba, y primera zona tampón de compensación para las alteraciones de la extremidad inferior. Por eso como norma general haremos una valoración de la cintura pélvica, de la pérdida de elasticidad de sus tejidos y del estado muscular, para realizar un diagnóstico lo más completo posible, teniendo en cuenta los factores mecánicos, lesionales, bioquímicos e incluso psicológicos, que nos pueden influir en las diferentes patologías del miembro inferior.
A la hora de tratar, es vital distinguir si la lesión es local o refleja, así como los sistemas implicados, para realizar el tratamiento correcto. Y aun siendo local, tratar siempre la zona metamérica correspondiente, así como las vértebras que puedan implicar una adaptación en los distintos niveles. Cuanto más tiempo lleve instaurada la lesión, más global deberá ser el tratamiento y en más zonas tendremos que “informar” al sistema nervioso.
Por Francisco Javier Rivas Crespo
Director de la Clínica Sanasport de León.
Ph Dr en Osteopatía
Por Francisco Javier Rívas Crespo